Cuando pensamos en cuidar un río, muchas personas imaginan a voluntarios recogiendo basura de sus orillas o sacando plásticos del agua. Esa imagen es positiva y necesaria, pero incompleta. Un río no se recupera solo con bolsas de basura y guantes. Para que un río vuelva a estar sano de verdad, necesita algo mucho más profundo: restauración fluvial, basada cada vez más en Soluciones Basadas en la Naturaleza. Entender la diferencia entre limpiar un río y restaurarlo es clave para proteger espacios tan valiosos como el río Asón.
¿Qué significa limpiar un río?
La limpieza de un río consiste en retirar los residuos visibles: plásticos, latas, neumáticos, escombros y todo tipo de basura. Es una acción rápida y muy necesaria, porque evita daños directos a los animales y mejora el paisaje. Además, tiene un gran valor educativo y social.
Pero la limpieza solo actúa sobre lo que vemos. Un río puede estar libre de basura y seguir siendo un río degradado.
Las limitaciones de la limpieza
Un río puede parecer limpio y seguir teniendo el cauce alterado, el agua contaminada, las orillas sin vegetación o barreras que impiden que los peces se muevan. Es como pintar una pared que tiene grietas: mejora el aspecto, pero no soluciona el problema.
Por eso, aunque las limpiezas son necesarias, no garantizan la recuperación ecológica.
¿Qué es la restauración fluvial?
La restauración fluvial busca que el río vuelva a funcionar como un ecosistema vivo. No se trata de forzar al río con hormigón y maquinaria, sino de trabajar con la naturaleza y no contra ella.
Aquí es donde entran las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN): acciones que utilizan procesos naturales para resolver problemas ambientales y sociales.
En vez de construir muros de cemento para frenar inundaciones, se recuperan llanuras de inundación.
En vez de canalizar el agua, se devuelven meandros al río.
En vez de dejar las orillas desnudas, se plantan bosques de ribera.
Restaurar usando la propia naturaleza
Las SbN aprovechan la capacidad natural del río para autorregularse. Por ejemplo:
- La vegetación filtra contaminantes y mejora la calidad del agua.
- Las raíces de los árboles sujetan el suelo y evitan la erosión.
- Los humedales retienen el agua y reducen las inundaciones.
Estas soluciones no solo son más baratas a largo plazo que las obras de hormigón, sino que además crean hábitats para peces, aves y otros animales.
En el río Asón, restaurar con SbN significa permitir que el río vuelva a respirar.
Restaurar es devolver la vida al río
Cuando se recupera la vegetación de las orillas y se elimina la presión artificial, el río empieza a sanar por sí mismo. Aparecen insectos acuáticos, luego peces, luego aves y mamíferos. Todo está conectado.
Un río restaurado con soluciones naturales es más resiliente frente al cambio climático: resiste mejor las sequías, las lluvias intensas y las olas de calor.
Un ejemplo claro
Imagina dos tramos del río Asón.
En uno, solo se limpia la basura.
En otro, además de limpiar, se plantan árboles, se crean zonas inundables y se recupera el cauce natural.
El segundo no solo está más bonito: es un ecosistema vivo que se protege a sí mismo.
Conclusión
Limpiar un río es importante. Pero restaurarlo con Soluciones Basadas en la Naturaleza es lo que realmente lo salva.
Si queremos que el río Asón siga siendo una fuente de vida, agua y paisaje, debemos dejar que la naturaleza vuelva a hacer su trabajo.
Restauración fluvial del río Asón y afluentes en Ampuero y reducción del riesgo de inundación en las zonas urbanas cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
