En el oriente de Cantabria, el río Asón constituye un eje ambiental, social y económico para el territorio. A lo largo de su recorrido, desde su nacimiento en los Collados del Asón hasta su desembocadura en la ría de Limpias, el río atraviesa paisajes de alto valor ecológico. En los últimos años, el turismo de naturaleza en este valle ha ido ganando importancia. En este contexto, la restauración fluvial que se está desarrollando en el Asón es una pieza clave para garantizar un modelo de turismo sostenible y duradero.
El río como base del turismo de naturaleza
El turismo de naturaleza se basa en la calidad del entorno: paisajes bien conservados, espacios tranquilos y presencia de fauna y flora. En el valle del Asón, muchas de las actividades turísticas están directamente ligadas al río: senderos que recorren sus orillas, zonas de observación de aves, tramos de pesca, áreas recreativas y rutas interpretativas.
Cuando un río pierde calidad, estas actividades se ven afectadas. La turbidez del agua, la desaparición de peces o la degradación de las riberas reducen el interés del visitante y deterioran la imagen del destino. Por el contrario, un río restaurado, con vegetación natural, cauces dinámicos y biodiversidad, incrementa el atractivo del territorio.
Restauración fluvial como herramienta de desarrollo sostenible
La restauración fluvial del río Asón busca revertir estos impactos y recuperar el funcionamiento natural del sistema fluvial. No se trata únicamente de mejorar el aspecto del río, sino de restablecer procesos ecológicos clave: la dinámica del agua, el transporte de sedimentos, la conectividad para peces y la vegetación de ribera.
Estas actuaciones se basan en gran medida en Soluciones Basadas en la Naturaleza, como la reforestación de las orillas, la recuperación de meandros, la eliminación de barreras artificiales o la creación de zonas de inundación controlada. Estas medidas permiten que el río vuelva a autorregularse, lo que mejora la calidad del agua, reduce la erosión y aumenta la biodiversidad.
Para el turismo, esto significa paisajes más atractivos, mayor presencia de fauna y un entorno más seguro y estable.
Un río sano genera experiencias de mayor calidad
El visitante que llega al valle del Asón busca algo más que alojamiento: busca una experiencia ligada a la naturaleza. Un río sano permite observar peces, aves y mamíferos, disfrutar de paseos por bosques de ribera o practicar actividades como la pesca sostenible o el senderismo fluvial.
Estas experiencias solo son posibles si el ecosistema fluvial funciona correctamente. La restauración mejora la transparencia del agua, recupera hábitats y favorece el regreso de especies sensibles a la contaminación. Todo ello incrementa el valor del territorio como destino de ecoturismo.
Beneficios económicos ligados a la restauración
La mejora del estado del río Asón tiene efectos directos en la economía local. Un entorno más atractivo aumenta el número de visitantes, alarga las estancias y favorece el consumo en alojamientos rurales, restaurantes, empresas de actividades y comercios.
Además, un río restaurado reduce los costes asociados a inundaciones, erosión o problemas de calidad del agua, lo que supone una mayor seguridad para los municipios. De este modo, la restauración fluvial actúa como una inversión a largo plazo tanto ambiental como económica.
Cambio climático y resiliencia del territorio
La restauración fluvial también es una herramienta clave frente al cambio climático. Los ríos con cauces naturales y llanuras de inundación pueden absorber mejor las crecidas y mantener caudales más estables en épocas de sequía. Esto protege tanto a la población local como a las infraestructuras turísticas situadas cerca del río.
Un territorio resiliente es más atractivo para el turismo, ya que ofrece mayor seguridad y estabilidad en el tiempo.
Un modelo de turismo alineado con la conservación
El turismo de naturaleza que se desarrolla en el valle del Asón está cada vez más vinculado a la conservación del entorno. Empresas de guías, alojamientos y asociaciones locales dependen directamente de la buena salud del río. Esto crea un vínculo positivo entre economía y ecología: cuanto mejor está el río, mayor es el valor del destino.
La restauración fluvial fortalece este modelo, ya que garantiza que el recurso natural que sustenta el turismo no se degrade con el tiempo.
Educación y sensibilización
El río Asón restaurado también cumple una función educativa. Visitantes y residentes pueden conocer de primera mano cómo funcionan los ecosistemas fluviales y por qué es importante protegerlos. Rutas interpretativas, observación de fauna y programas de educación ambiental refuerzan esta relación entre turismo y conservación.
Conclusión
El futuro del turismo de naturaleza en el valle del Asón está estrechamente ligado al éxito de la restauración fluvial que se está llevando a cabo. Un río sano no solo es un patrimonio natural, sino también un motor de desarrollo sostenible, bienestar social y economía local.
Invertir en la recuperación del río Asón es, por tanto, también es invertir en un modelo de turismo que valora la naturaleza, protege el territorio y garantiza oportunidades para las generaciones futuras.
Restauración fluvial del río Asón y afluentes en Ampuero y reducción del riesgo de inundación en las zonas urbanas cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
